La euforia por el triunfo futbolístico terminó en una jornada de violencia extrema en las calles de la capital francesa. Según reportes oficiales difundidos por BBC News Mundo, la celebración por la victoria del Paris Saint-Germain (PSG) en la Liga de Campeones derivó en fuertes enfrentamientos que dejaron un saldo lamentable de más de 200 personas heridas y una ola de cientos de detenidos en todo el país.
El epicentro de los disturbios se concentró en la emblemática avenida de los Campos Elíseos y en los alrededores del estadio Parque de los Príncipes. Lo que comenzó como una marea humana festejando el título continental, rápidamente se salió de control cuando grupos de manifestantes violentos comenzaron a enfrentarse a los cuerpos de seguridad, destrozando vitrinas de comercios, quemando vehículos y saqueando tiendas locales.
Para contener la situación, las autoridades desplegaron un fuerte contingente de la policía antidisturbios, que se vio obligada a utilizar gases lacrimógenos y cañones de agua. Entre los más de 200 heridos registrados, se reporta que varias decenas pertenecen a las propias fuerzas del orden, quienes intentaron frenar las agresiones con fuegos artificiales y objetos contundentes lanzados por los fanáticos.
El Ministerio del Interior francés condenó enérgicamente los hechos, calificando el comportamiento de los alborotadores como "inaceptable" y confirmando que la mayoría de los cientos de arrestados enfrentarán cargos por vandalismo, agresión a la autoridad y alteración del orden público.
Esta alarmante situación empaña de forma drástica el logro deportivo del club parisino, abriendo un intenso debate en Europa sobre la seguridad en eventos masivos y las medidas que se deben tomar para evitar que la pasión del fútbol sea utilizada como una excusa para la delincuencia.