La cepa Andes es una variante poco común del virus que ha demostrado capacidad limitada de transmisión entre personas en determinadas circunstancias. Sin embargo, expertos y organismos internacionales insisten en que el riesgo general para la población continúa siendo bajo.

El hantavirus normalmente se transmite por contacto con roedores infectados, especialmente al inhalar partículas presentes en heces, orina o saliva que pueden quedar suspendidas en el aire, principalmente en lugares cerrados o poco ventilados. Los casos asociados a transmisión entre personas son considerados poco frecuentes y suelen requerir contacto cercano y prolongado.

El interés reciente por este tema aumentó tras una investigación relacionada con casos registrados en un crucero internacional, donde científicos estudian una posible cadena de contagios vinculada a la cepa Andes. Aunque algunos análisis han encontrado evidencia que respalda esta hipótesis, los investigadores aclaran que no se ha observado un comportamiento similar al de virus altamente contagiosos.

Entre los síntomas más comunes se encuentran fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, malestar general y, en algunos casos, dificultad respiratoria.

Las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia epidemiológica y recalcan que actualmente no existe evidencia de una amenaza de propagación masiva similar a la vivida con otras pandemias recientes.