Karla Pérez CastillaKarla Pérez Castillamayo 20, 2026 1:02 pm | Actualizado 1:26 pm

El viernes, una llamada telefónica rompió la calma en la base Este del Servicio de Investigación Penal (SIP) en La Guaira. Al otro lado de la línea, una madre –cuya identidad se mantiene bajo estricto resguardo– reportó con voz firme un dato crucial: en el sector de Macuto circulaba una camioneta Jeep Cherokee verde, placas AC702PG.

Para las autoridades, ese carro no era un vehículo cualquiera. Era la pieza que faltaba en el rompecabezas para atrapar a un peligroso depredador que llevaba más de dos años operando con total impunidad entre Caracas y el litoral central.

La reacción fue inmediata. Comisiones del cuadrante de Macuto y la Brigada de Respuesta Inmediata (BRI) activaron un despliegue relámpago en la zona.

Pocos minutos después, los funcionarios lograron interceptar la camioneta y neutralizar a su conductor. Al verificar su identidad, confirmaron que se trataba de Luis Ernesto Romero Pérez, de 49 años de edad, el hombre a quien las autoridades ya habían bautizado como "el Monstruo de Caracas".

Funcionarios del cuadrante de Macuto y de la BRI llevaron a cabo la detención de Luis Ernesto Romero Pérez

Al momento del arresto, la policía incautó teléfonos celulares y un kit que simulaba idoneidad profesional: tensiómetro y termómetro digital. Romero Pérez está acusado de cometer actos lascivos contra al menos cinco adolescentes de entre 12 y 15 años de edad.

El modus operandi: la farsa médica a las puertas de las aulas

Andrés Goncalves, secretario para la Transformación de la Seguridad Ciudadana de La Guaira, detalló la fría planificación con la que operaba el detenido.

Romero mantenía su residencia fija en Caracas, pero se trasladaba constantemente al estado La Guaira con el propósito de captar a sus víctimas. Para facilitar su logística criminal contaba con un apartamento propio en la entidad costera que utilizaba como base de operaciones y centro de sus actividades delictivas.

El agresor seleccionaba los horarios de salida de liceos en los sectores Caraballeda, Macuto y La Guaira. Abordaba a las adolescentes en las afueras de los centros educativos.